image

Radicado hace 30 años en EEUU, el artista abre mañana una muestra en la galería González y González.

Para Jorge Tacla no es fácil volver a Chile. Cada vez que lo hace, dos o tres veces al año, le invade el mismo sentimiento de desolación que cuando dejó el país por primera vez, en 1981. "Regresar es emocionalmente duro, es algo que no he podido superar. Llego y me emociono, me reencuentro con los amigos, logro retomar una rutina y cuando llega la hora de partir, vuelve otra vez la tristeza y el abandono. Lo extraño es que, al mismo tiempo, ese sentimiento me alimenta y me hace continuar", cuenta el pintor con residencia en Nueva York. Tacla convive a diario con estas contradicciones, las que al final del día terminan por atravesar sus telas.

Durante las últimas décadas, la obra de Tacla se ha concentrado en temas como la devastación de las ciudades, la fragilidad de la memoria y la violencia de la guerra. En 2001 expuso en Chile varios cuadros inspirados en el atentado a las Torres Gemelas y en 2007, se basó en el bombardeo que sufrió Beirut, un año antes. Ahora, Tacla regresa con una serie de 10 cuadros que aluden a la agresión de las ciudades, donde el artista utiliza imágenes de construcciones devastadas por la guerra de Irak, el edificio federal de Oklahoma, destruido en 1995, y los alrededores en ruinas de la Zona Cero en Manhattan, para crear pinturas abstractas en blanco y negro, con óleo y cera fría.

"Muchas veces los departamentos de investigaciones policiales ocultan la identidad del agresor para protegerlo socialmente. Yo hago lo mismo ocultando la identidad de estos lugares y haciéndolos desaparecer. También mezclo imágenes de edificios devastados por el terremoto en Chile, Haití y Japón", cuenta el pintor. "Son pinturas transparentes y vulnerables. Es como si hubiese pintado sobre una gasa o un velo", agrega.

La muestra titulada Identidad oculta se inaugura mañana en la galería González y González, para luego ser exhibida en Nueva York, junto a otras pinturas de la misma serie, en la galería Cristine Tierney, desde el 27 de octubre.

El artista también está en Chile para participar de la séptima edición del Santiago Festival Internacional de Cine (Sanfic), certamen del que es el director artístico. En 2010 y bajo su tutela, el festival creó una sección especial dedicada al videoarte, que este año está curada por el crítico chileno avecindado en Nueva York, Cristián Viveros- Fauné, y que se exhibe desde esta semana en el Museo de Bellas Artes. "Siempre he admirado la potencia del cine y en mi taller tengo un proyector inmenso donde veo sobre todo películas experimentales y videos artísticos. En los mejores museos del mundo y en festivales como Sundance o Tribeca se muestra videoarte. Ya era hora que acá en Santiago también lo hiciéramos", dice. "Yo mismo estoy desde el año 90 recolectando material audiovisual para hacer mi propia obra. Es un anhelo que tengo hace tiempo", agrega.

Huellas de Chile

A los 22 años, el artista, miembro de la generación del 80 junto a Samy Benmayor, Ismael Frigerio y Matías Pinto D'Aguiar, decidió irse a Nueva York. No regresó más. Hasta hoy vive en el centro de Manhattan, donde también tiene su taller. "Pinto 12 horas diarias y me gusta moverme por la ciudad caminando o en bicicleta. En Nueva York encontré mi lenguaje. Me gusta vivir allá", dice.
En EEUU, Tacla logró convertirse en uno de los pintores chilenos mejor cotizados: hasta hoy participa de las subastas en Christie's y Sotheby's y viaja a bienales de arte en Dublín, Beijing y Emiratos Arabes.

Hasta hoy a muchos les sorprende que su obra haya logrado penetrar en el mercado a pesar de la complejidad de su discurso. Su trabajo está teñido por la violencia y la destrucción y bajo las capas de pinturas suele haber segundas y terceras lecturas. "Creo que mi obra está marcada por el paisaje original de donde vengo y lo que me tocó vivir en Chile".
Tenía 14 años cuando se produjo el golpe de Estado y el bombardeo a La Moneda, imagen que lo dejó marcado de por vida y que hasta hace unos años seguía plasmando en la tela. "A esa edad no entendía absolutamente nada de lo que pasaba. Yo quería ser músico y estaba muy vinculado al Conservatorio, entonces vi desaparecer profesores y amigos con los que nunca más pude hablar. El dolor de esas separaciones fue tremendo. Mis pinturas no tienen referencias directas a esos hechos ahora, pero sí hay fijaciones que quedan", relata. Lo mismo le pasa cuando revive el atentado a las Torres Gemelas en 2001.

"Hay mucha paranoia, un desquiciamiento humano que me intranquiliza, una agresividad humana potente que es lo que se plasma en mis pinturas", concluye.

Jorge Tacla
Nace en 1958. Estudió Arte en la U. de Chile. Fue alumno de Rodolfo Opazo y Gonzalo Díaz. En 1981 se radica en EEUU. Su obra recibe influencias de Sigmar Polcke, Francis Bacon y Juan Downey. Es director artístico de Sanfic 7.