image

Desde el otro lado del computador, un Jorge Tacla acelerado saluda desde su taller ubicado en pleno Manhattan, Nueva York. No es para menos. Los proyectos en que trabaja este pintor chileno son bastantes y simultáneos. Con las maletas listas, explica que durante todo un mes estará en una residencia de la Fundación Rockefeller en Bellagio, Italia, trabajando en el extenso proyecto de la serie Identidades ocultas, parte de la cual se exhibirá en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos en Chile, en julio de 2014.

Jorge Tacla nació en Santiago en 1958, pero está instalado en la ciudad de Nueva York desde 1981. Allí se ha consolidado como un referente en la escena del arte
nacional. Aquí su visión de su arte, de Chile y de sus intereses recientes.

¿Qué te motiva de exponer en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos?

“El Museo de la Memoria se ha convertido actualmente en un referente importante a nivel internacional, en gran parte por su contenido, pero también por la produc- ción de interesantes exposiciones. Desde un principio, he estado relacionado con el Museo de la Memoria, ya que fui invitado a hacer una obra permanente para su inauguración en el año 2010. Este mural de 34 metros, titulado Al mismo tiempo, en el mismo lugar, se compone de planchas metálicas y es un homenaje a Víctor Jara, donde cito el último poema que él escribió estando preso en el Estadio Chile. Hace un año el directorio del Museo de la Memoria me invitó a exponer en julio de 2014. En la residencia de la Fundación Rockefeller en Bellagio estaré trabajando en la Identidad oculta 38, 2013, 154,94 x 167,64 cm parte teórica y en el registro sobre papel para esta muestra”.

¿Qué veremos ahí?

“En esta muestra se complementan una serie de obras de un formato pequeño con muchos apuntes del día a día trabajados en papel y con una constante conversación con un psiquiatra, un filósofo y un crítico de arte. Esta muestra también incluirá la producción de un libro o catálogo donde distintos autores escribirán sobre la temática. Esta serie, Identidades ocultas, remite a la relación entre la víctima y el agresor, desde la dimensión más íntima a la dimensión más global. En su teoría esto habla de la condición múltiple de la personalidad humana”.

No me imagino cómo se traspasa lo teórico a la tela

“En el proceso creativo no hay un traspaso representativo de lo teórico a la imagen. Lo que sí se deja ver en las telas son los traumas y el desquiciamiento de la condi- ción humana. La materialidad de estos trabajos se refiere a nuestra propia materia, haciendo de esta piel –trabajada con cera fría– un lugar sensible y vulnerable a las agresiones psicológicas y físicas”.

¿Y hoy hay algún tema nuevo que te tenga investigando de cabeza?

“Sí. En este momento estoy empezando a desarrollar un proyecto sobre la psicopa- tía. Este proyecto se relaciona directamente con las series Escombros e Identidades ocultas”.

Todos esos trabajos tienen relación con los aspectos más oscuros del ser humano.

¿Qué es lo que particularmente te atrae de aquello?

“Mi trabajo siempre ha tenido una fijación con la demencia y el desquiciamiento del ser humano. En muchos casos los traumas de la estructura familiar pueden llegar a tener una conclusión fatalista en la sociedad contemporánea”.

En la escena artística

Jorge Tacla vive en el medio de la isla de Manhattan, desde allí camina todos los días a su taller que está a diez cuadras y al lado del Bryant Park, ubicado detrás de la Biblioteca Pública de Nueva York. “Veo a otros artistas de manera frecuente, voy mucho a los museos y a las galerías. Nueva York es una ciudad muy dinámica. En parte uno busca retraerse, pero también participar constantemente de las diferen- tes actividades que la ciudad ofrece”, cuenta.

Uno de los proyectos más recientes del pintor es el que inauguró en abril, en la exhibición Rebuilding Utopia, en el Pabellón de la Emergencia de la Bienal de Vene- cia, organizado por el destacado curador peruano Jota Castro y en que participa también el artista chileno Patrick Hamilton.

Paralelamente está trabajando en la muestra Tail of Two Cities, que se inaugura en mayo de 2014 en el Bruce Museum de Greenwich, Connecticut, que incluye cuatro artistas de Beijing y cuatro artistas de Nueva York. Ahí mostrará obras de las series Escombros y Altered Remains.

Volviendo al país, ¿cómo ves la escena chilena del arte?

“La escena chilena está más exigente y más conectada con lo que pasa en otras capitales del mundo. Ha crecido el apoyo privado y también los fondos del Estado. En los créditos de las películas nacionales, por ejemplo, siempre aparece el logo del gobierno chileno apoyando. Esto llama la atención fuera de Chile, ya que es un apoyo sin importar lo político, sexual o religioso del contenido”.

¿Algún artista emergente que te gustaría destacar?

“Por mencionar algunos, me interesa mucho el trabajo de Gianfranco Foschino, así como el de Sebastián Preece. De las generaciones intermedias destaco la obra de Patrick Hamilton; y de las generaciones mayores, la gran obra de Eugenio Dittborn, un referente tanto en Chile como en el extranjero”.

¿En Nueva York hay algún reconocimiento del arte chileno?

“Hay varios artistas chilenos que se conocen, pero no hay una presencia del país fuerte y consolidada. Se habla del arte mexicano o del arte brasilero, pero no hay un arte chileno. Para eso falta. El cine chileno está marcando un lugar más consolida- do frente a una imagen de país. En general, los artistas visuales están representán- dose a ellos mismos, más que a Chile. El reconocimiento emerge generalmente de los esfuerzos individuales. Las instituciones culturales tienen que invertir mucho más en todos los sentidos para que el reconocimiento sea más amplio”.

¿Qué faltaría entonces?

“Yo pienso que falta un mayor respeto entre los ar- tistas. La escena del arte chileno está cargada de conflictos insulares y esto es una desventaja para una mirada amplia. También creo que es importante que dentro de Chile se muestren artistas de otros países con más frecuencia, para enriquecer el diá- logo, el conflicto y la generosidad. Por último, los museos carecen de un presupuesto real que les per- mita ser competitivos en la trama internacional de instituciones culturales”.

Para terminar, ¿qué lujos se da el pintor Jorge Tacla?

“No sé si es un lujo o es algo adictivo, pero sí me gusta adquirir obras de artistas que me apasionan. La última obra que adquirí es un trabajo de Jota Castro, que se llama Mother Fuckers Never Die”. M